MENTAL
MODELS SOBRE LOS BUSINESS BROKERS
por
Gerard Duelo
Presidente de la Asociación Española de Business
Brokers
Julio 2005
Hace unos
días, un grupo de quince empresarios catalanes fuimos invitados
por el profesor Pedro Nueno del IESE a participar en un debate
de dos días en la Wharton School de la Universidad de Pennsylvania,
en Filadelfia. El objetivo era analizar, bajo la batuta de uno
de los más destacados gurús de esta universidad,
Yoram (Jerry) Wind, la Barcelona de 2020.
Jerry, autor del libro The Power of Imposible Thinking, encuadró
la metodología del debate dentro de su interesante teoría
de los Mental Models, y sinceramente, lo encontré fascinante.
Imaginese que es medianoche y usted va andando por una oscura
y solitaria calle de su ciudad hacia el parking donde ha dejado
su coche, unas cuantas manzanas a lo lejos. De repente, oye pasos
que le siguen detrás de usted. No se gira, pero aumenta
la rapidez de su caminar. Recuerda una noticia de hace unas semanas
con relación a un atraco con navajas en su barrio. Aumenta
aún más el paso y la persona que le sigue también.
Los pasos están ya inmediatamente sobre usted. Está
ya casi alcanzándole. En la última esquina de la
calle, debajo de la primera farola que encuentra, se gira rápidamente
y reconoce la cara familiar de un compañero de trabajo
que también se dirige al mismo parking. Le saluda con alivio
y siguen juntos el camino que les queda hasta el coche. ¿Qué
es lo que ha ocurrido? La realidad de la situación no ha
cambiado en absoluto, pero desde el instante que ha reconocido
a su amigo, el mundo de su mente se ha transformado. La imagen
de un supuesto atracador se ha transformado en la de un amigo.
¿Cómo un cambio tan pequeño ha podido cambiar
tanto su forma de ver y apercibir la situación? En realidad,
nuestra realidad no siempre es la realidad, sino lo que apercibimos
que es. Usted ha tomado la decisión de aumentar su paso
en base a un modelo mental que usted se ha fabricado de la situación,
pero que es falsa.
¿Cuántos londinenses se verán asustados si
ven que en su vagón de metro entra una persona de rasgos
asiáticos con una mochila a la espalda? ¿Con que
modelo mental juzgaran esta situación desde los atentados
del 7-J?
Estos dos pequeños ejemplos ilustran como los Mental Models
que todos tenemos, restringen habitualmente nuestra percepción
de la realidad. Un riesgo elevado es cuando el entorno va cambiando
y no abandonamos nuestros modelos mentales. Cambiarlos es garantía
de poder superar obstáculos que hoy no sabemos ver. Durante
muchos años, atletas, deportistas y críticos consideraron
insuperable la marca de 4 minutos para recorrer la milla inglesa.
Todos estaban de acuerdo que esta marca señalaba el límite
de la capacidad humana en superarla. Nadie podía hacerlo
en menos. Era físicamente imposible. Roger Bannister dijo
que “correr era más un problema mental que un problema
físico”, y en Mayo de 1954 en Oxford batió
la marca en 3 minutos 59,4 segundos. Ante aquel hecho que sorprendió
a todos, sólo dos meses después en Finlandia, el
australiano John Landy batió de nuevo la marca con 3 minutos
58 segundos. Desde entonces, 16 corredores más la han venido
batiendo con regularidad. Lo que pasó es que alguien supo
vencer el Mental Model que se había apoderado de todos.
Puede que ahora usted se pregunté porque le estoy contando
todo esto aquí y bajo este título. Pues bien, soy
el presidente de la asociación nacional de business brokers
y con ocasión de todo lo aprendido con Jerry, quiero invitar
a los lectores a reflexionar sobre el modelo mental que me parece
aún rige en España, dentro de la cabeza de muchos
empresarios de vieja escuela, con relación a los que practicamos
esta profesión. Algunos consideran al broker como un mero
agente corredor, intermediario y comisionista, quizá oportunista,
correveidile de influencias cuya única misión es
localizar, presentar y esperar la buena suerte para poder cobrar
cómodamente su comisión. Y éste, en su Mental
Model. Ignoran que un business broker es un profesional preparado
que se involucra tremendamente en cada operación de finanzas
corporativas (compra, venta, fusión, inversión,
o valoración de empresas), añadiendo valor a la
transacción encomendada. El broker profesional requiere
amplios estudios de economía, derecho e incluso psicología.
Debe conocer en profundidad los condicionantes de su cliente,
involucrándose en su entorno; asesorarle estratégicamente
antes de iniciar cualquier operación, preservándole
de cometer errores motivados por su inquietud, angustia o desconocimiento
táctico. El broker es un “creador de valor”
que sabe analizar y documentar la operación; valorarla
si hay necesidad; elegir los mejores caminos según cada
circunstancia, y llegado el caso, sabe ser un buen coordinador
de posiciones a encontrarse, amalgamador de voluntades y fino
negociador, capaz de persuadir y convencer a todas las partes
con apropiados argumentos.
Señores, les ruego cambiemos pues nuestro Mental Model
sobre los busines brokers, si no lo han hecho ya.
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